Contexto propio del proyecto
Objetivos, documentación, tono, archivos, enlaces, decisiones y criterios. El agente no empieza de cero cada vez que le hablas.
Un proyecto no cabe en un prompt suelto. Tiene objetivos, decisiones, documentos, cambios, reuniones, archivos, dudas y trabajo pendiente. Con OpenClaw puedes crear agentes especializados para que cada proyecto tenga su propio compañero operativo.
Empiezas con tu agente inicial y, dentro de esa misma suscripción, puedes crear más agentes que trabajen como compañeros especializados: uno para una web, otro para una campaña, otro para un cliente, otro para documentación o desarrollo.
La consultoría tradicional suele ordenar el problema y proponer una hoja de ruta. Un agente por proyecto puede acompañar la ejecución: recordar decisiones, preparar entregables, revisar materiales, abrir tareas, documentar avances y ayudarte a no perder el hilo.
Objetivos, documentación, tono, archivos, enlaces, decisiones y criterios. El agente no empieza de cero cada vez que le hablas.
Puede investigar, redactar, revisar, ordenar información, preparar cambios, generar documentación o ayudarte a convertir una conversación en trabajo accionable.
Cuando vuelves al proyecto, el agente conserva el hilo: qué se decidió, qué falta, qué se bloqueó y cuál puede ser el siguiente paso.
El agente acelera y propone, pero tú mantienes el criterio: apruebas cambios, decides prioridades y marcas límites.
La clave no es “tener muchos chats”. La clave es que cada agente tenga contexto, reglas y una función práctica dentro del trabajo real.
El agente conoce el mapa de páginas, el posicionamiento, los textos, las decisiones de diseño y las tareas pendientes.
Un agente por cliente mantiene ordenado el histórico: brief, acuerdos, entregables, dudas, próximas reuniones y materiales.
El agente trabaja con repositorio, documentación, bugs, decisiones técnicas y criterios de validación.
Un agente puede conservar el calendario, la landing, los emails, las audiencias, los resultados y las próximas acciones.
El agente entiende procesos, herramientas, responsables y excepciones. Sirve para convertir rutinas repetidas en flujos más claros.
Cuando la información está repartida, el agente ayuda a mantener documentación útil, actualizada y fácil de consultar.
Con una sola suscripción puedes crear agentes compañeros del agente inicial. Esto permite pasar de “un asistente para todo” a una pequeña red de agentes especializados por proyecto, sin montar una estructura compleja desde el primer día.
Por ejemplo: tu agente principal puede ser el punto de entrada y, cuando una tarea pertenece a una web, una campaña, un cliente o un desarrollo, apoyarse en el agente compañero que ya tiene ese contexto.
Todo está mezclado en chats, emails y documentos.
Cada reunión empieza recuperando contexto.
Las decisiones se pierden o viven en la cabeza de alguien.
Una IA genérica responde, pero no conoce el proyecto.
Cada proyecto tiene contexto, memoria y reglas propias.
El agente prepara tareas, resúmenes y entregables.
El agente inicial puede coordinarse con compañeros especializados.
Tú decides, supervisas y mantienes el control.
Una IA genérica contesta. Un agente por proyecto acompaña la ejecución.
Ese es el salto: pasar de preguntas sueltas a una forma de trabajar con contexto, continuidad y capacidad operativa.
Una web, un cliente, una campaña, un desarrollo o una automatización interna. Empieza con tu agente inicial y crea compañeros especializados cuando el proyecto lo pida.